El
Wajay, en La Habana, fue el sitio que vio crecer por primera
vez en esta tierra insular las plantas de café, introducidas
por Don José Gelabert, en 1748.
Su lenta propagación
fue acelerada al producirse la Revolución en Haití
a fines del siglo XVIII y con ella una fuerte afluencia de
colonos franceses que encuentran tierras vírgenes y
clima agradable, ideales para el cultivo del aromático
grano.
Aprincipios del siglo XIX
tienen su esplendor las haciendas francesas, cuyas ruinas
han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad.
Con las novedosas técnicas
de cultivo y beneficios del grano aplicadas por los franceses,
Cuba logra un café de alta calidad y se sitúa
en esa época como el primer exportador a Europa.
La Sierra Mestra, el maciso
montañoso de mayor altura del país, alberga
las plantaciones que dan origen al sabroso Café TURQUINO,
donde manos expertas cultivan y cosechan los frutos que encierran
los misterios que ennoblecen el alma y prepararn el cuerpo
para el trabajo y el placer.
El medio propicio para la
especie Coffee arabica L., el "savoir faire" transmitido
de una generación a otra de cultivadores, hacen del
TURQUINO un Café Gourmet de elevada y estable calidad.
Por su excelente aroma, cuerpo
y acidez, sólo algunos de los mejores cafés
del mundo son comparables con el Café TURQUINO Montañés. |