¿Ya colaste el café? es una
pregunta clásica en las mañanas cubanas. Haber
colado el café y haberlo tomado, representa en Cuba
la mejor garantía para iniciar una jornada fructífera.
Los profesionales que se ocupan del Café
Cubano constituyen una parte primordial de esa garantía,
lavando el grano escrupulosamente, secándolo al sol
por el método tradicional, seleccionándolo
y clasificándolo bajo los más rigurosos criterios
de calidad, almacenándolo con el mayor de los cuidados
y dándole el tueste y molinado justos.
Al fin, el café está listo
después de un largo y delicado proceso en el que
toda precaución es poca para que la calidad resultante
sea excelsa. Ha llegado el momento de acercarse la taza
a los labios y experimentar el aunténtico sabor cubano:
Un sabor suave, hondo, puro y respetuoso; un sabor limpio
y de máxima calidad.
Entonces, el día comienza de nuevo.
Seguro que tendrá un sabor especial.