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La excelencia
de un café depende tanto de las características
de la zona geográfica donde este crece, de la calidad
del fruto así como la destreza profesional y humana
dequien lo planta, lo ayuda a crecer, lo recoge y lo procesa
para convertirlo más tarde en una humeante y deliciosa
taza de café. |
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En Cuba, existen
zonas montañosas donde las condiciones climáticas
son excepcionales para el cultivo del aromático grano,
lo que unido a la sólida tradición de su pueblo
para desarrollar sus cafés con un gran amor y cuidado,
imprimiéndoles su carácter, y aplicando en cada
parte el proceso una sabiduría ancestral, enriquecida
a lo largo del tiempo, hacen que se obtenga un café
de calidad superior comparable con los mejores arábicas
del mundo.
El carácter
del cubano no deja a nadie indiferente, por su singularidad,
por la solidez y riqueza de sus raíces, y por su intensidad
y calidez. Así es también el carácter
de un café excepcional donde se vuela todo el saber,
riqueza cultural, tradición y genio de sus genes.
Las plantaciones
que dan origen al café Montecristo Deleggend están
ubicadas en Alto La Meseta, una de las principales áreas
agroecológicas de la Sierra Maestra, al oriente del
país.
A una altitud
de 1000 metros sobre el nivel del mar, crecen los cafetos
al amparo de la bóveda forestal de la región
donde abundan los piñones y majaguas, bañados
por las lluvias que alcanzan regímenes superiores a
los 1800 mm al año. El clima suave, donde las agradables
temperaturas se mantienen siempre entre los 16 y 22° C,
unidas a la sabiduría y amor que se vuelca en cada
una de las etapas desde el semillero a la taza, le aportan
a este café características muy especiales que
lo diferencian de todos los cafés cultivados en Cuba.
Montecristo
Deleggend es un café muy aromático, de sabor
intenso y balanceado con buen cuerpo y acidez. Una deliciosa
bebida digna de los gustos más refinados y exigentes,
que hacen de él toda una leyenda.
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