La Isabelica, ubicada en la comarca cafetalera
de la Gran Piedra y declarada Patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO, fue construida aprincipios del siglo XIX
por Constantin Rousseau.
En aquel entonces la finca tenía
una extensión de 1.700 caballerías y disponía
de 30 esclavos, entre los que destacaba la hermosa María
Isabel.
El francés se enamoró locamente
de la joven, la convirtió en su esposa y bautizó
la plantación con el apelativo cariñoso de
La Isabelica, nombre que ha permanecido hasta nuestros días
y que ostenta también la Casa de Café con
más tradición de Santiago de Cuba.
En 1809, a raíz de los conflictos
entre España y Francia, unos 6.000 franceses abandonaron
la Isla. Fue el primer revés para la produción
del café. Varias décadas más tarde,
las guerras de independencia de 1868 y 1895 debilitaron
aún más los preciosos cafetales. Sólo
las provincias de Santiago de Cuba, Las Villas y Pinar del
Río conservaron su vitalidad en el cultivo del café.